Los trabajadores saben que los museos están en crisis: “hace tiempo que se viene tratando este tema, de redefinir su función con la comunidad”, dice Gabriela Gorriti. “Todavía satisface a una elite, y el público no considera su función política que es construir un relato”, sostiene Claudia Esperguín. Walter Emanuel Pérez Bogado cuenta que la prioridad es hacer que el visitante se encuentre con un ambiente ideal donde se despierte la curiosidad.
En edificios ajenos: actualizando y redefiniendo las funciones en la comunidadLa consigna para esta conmemoración es Museos por la igualdad: Diversidad e Inclusión.
En la provincia algunos acentúan el aspecto educativo, otros, se limitan a la difusión e información. “En este momento extraordinario es fundamental la reconfiguración creativa de los contenidos virtuales, apostar a la experimentación con sus formas perceptivas y a la diversificación de audiencias”, sostiene Viviana Usubiaga, directora de Gestión Patrimonial de la Nación.
Estas instituciones sufren una triple crisis, podría decirse: cuando no se logra aún tener en claro qué funciones cumple con la comunidad (ver nota aparte), se planteó ahora la segunda con la pandemia que impuso los museos virtuales. La tercera tiene que ver con los cierres que ya venían de antes, por la situación edilicia, por la falta de recursos. El Timoteo Navarro se clausuró por la amenaza de sus grietas. Otros edificios saben que “lo que mata es la humedad”, y no hace mucho la Casa Histórica llegó hasta a carecer de agua y pasó por reparaciones rápidas en distintos tiempos. Los centros artísticos que dependen de la Universidad Nacional de Tucumán, tampoco tienen presupuestos.
Entre dinosaurios
Walter Emanuel Pérez Bogado trabaja desde hace 10 años en el Museo de Ciencias Naturales de la Fundación Miguel Lillo. Es uno de los cuatro guías, está contratado y su función es recibir a los visitantes. “Tenemos que explicar sobre las colecciones que hay de manera amena y no tan técnica en cuanto a terminología científica”, cuenta. Llegó de casualidad al Museo, pero ya trabajaba en la reserva de Horco Molle. Es licenciado en Biología y está cursando el doctorado. “Los museos cumplen una función importante; perpetuar, investigar y transmitir el patrimonio cultural tanto del presente como del pasado”, puntualiza, orgulloso de la nueva Sala África.
El Museo Lillo tiene un perfil familiar pero es sobre todo educativo, aclara el biólogo: el 80% del público son escolares. Es, después del Museo Casa Histórica de la Independencia, el más concurrido de la provincia.
“Nuestra prioridad es hacer que el visitante se encuentre con un ambiente ideal donde se despierte la curiosidad, esa curiosidad que nos lleva a plantearnos preguntas. Que sepa qué tan importante es proteger la biodiversidad a nivel mundial, cuales son los beneficios que conllevaría si así fuese y pensar en el futuro de la humanidad”, explica.
Como parte de sus actividades este mediodía dictará la charla “Dinosaurios de Argentina” destinado para niñas y niños “quasi paleontólogos”.
Tres pilares
“Mis días en el museo son muy lindos, esto no quiere decir que no haya dificultades. Tuve la oportunidad de trabajar en dos áreas muy distintas: en educación uno está en contacto directo con el público y siempre se lo tiene presente, esto también otorga mucha satisfacción. En producción la tarea es mucho menos visible, lo que se ve es el producto final y no te permite ese feedback de lo educativo”, le dice Marcela Paz a LA GACETA, que desde hace 11 años se encuentra en el Museo Timoteo Navarro.
Licenciada en Artes, se especializa en museología: “la prioridad es poder brindar una buena propuesta, donde el arte y el pensamiento tengan un lugar de encuentro con el público, en relación a esto son tres los pilares que interesan: el público, las obras y los artistas”, consigna. “Los museos de la provincia cada vez más apuntan a satisfacer las necesidades de sus comunidades, aunque todavía hay un largo camino por recorrer”, define.
Función política
Cuando Claudia Esperguín comenzó a trabajar en 2010 en el MUNT, primero lo hizo en el archivo, luego en mesa de entradas y guía posteriormente. Fue responsable del área educativa de 2014 a 2018. Y actualmente es mediadora y educadora del museo, según su especialización y sus estudios.
Licenciada en Artes, tiene una mirada muy crítica sobre la política museológica. “Trabajamos con lo que tenemos a mano. Las áreas educativas todavía no existen en muchos museos y solo se realizan visitas guiadas. Estos espacios deberían tener mayor importancia porque son los que van a relacionar al público a través de múltiples actividades con las colecciones”, asegura en un diálogo con LA GACETA. Sostiene que a muchos trabajadores les falta capacitación pero no es su responsabilidad; el Estado no se hace cargo y aduce falta de presupuesto. “Muchos han llegado a ese puesto como personal administrativo. Mientras, surgen carreras desde entidades privadas, muy costosas que la mayoría no tienen acceso”, describe.
Con respecto a si satisfacen una necesidad social, opina que sí: “pero a la de una elite. De todos modos, eso está cambiando gracias a que muchos de los trabajadores vemos a la cultura como un derecho y de la mano de este pensamiento se abren las puertas para todos los ciudadanos considerando las distintas situaciones”, explica.
Ante otra pregunta, destaca la función política: “como en todas las demás instituciones sea la Iglesia o la escuela y el hospital, son entidades públicas que están al servicio del gobierno de turno. Pero es algo que la mayoría de los visitantes no están acostumbrados a considerar. No ven a los museos como un instrumento de difusión y producción de un relato y recorren casi con inocencia sus salas realizando una lectura muy por encima o como un entretenimiento más”, afirma Claudia Esperguín.
Nada será igual
“Para mí lo más apropiado sería decir, que los museos están en crisis. Hace tiempo que se viene tratando este tema, en redefinir su función con la comunidad. Por eso estamos apelamos a la estrategia de generar espacios de diálogos (y ahora son virtuales), con los distintos públicos. Estamos replanteando todo en la Casa Histórica”, resume Gabriela Gorriti. “La pandemia nos afecta en todos los aspectos y los museos tendrán que transformarse en agentes activos en este proceso de reconstrucción”, subraya.
Trabaja en museos desde hace 20 años: documentó la pinacoteca de Jujuy, estuvo en el Museo Sacro. En 2011 ingresó al Museo Casa Histórica de la Independencia y atendió la documentación y registro. Llegó a la dirección en 2017 hasta 2019, y conoció todas las áreas. “Estamos pensando y repensando la función de esta nueva realidad en los museos. No es el museo de antes, ahora es interactivo. En los museos provinciales veo como el Museo Histórico Avellaneda, lo hace a través de su fanpage, o el Timoteo también por su fanpage y por Instagram. Los trabajadores de los museos en general ya estamos más allá de plantear una crisis, ya lo pensamos, la analizamos y estamos en acción”, dice.
Cuando se regrese al edificio, será otro tema. “Entra en juego el ordenamiento de la distribución del público más la sensibilidad que esto provoca. Tendremos mucho que aportar en los medios de creación, producción cultural y recalcular el comportamiento de estos nuevos visitantes. Porque nada será igual en ningún aspecto. En síntesis, tenemos mucho trabajo los trabajadores de los museos”, concluye.
On line: atípica celebración
Desde 1977 se conmemora el Día Internacional de los Museos, fecha establecida por ICOM, el consejo internacional. Unas 37.000 entidades de 158 países suelen participar en cada jornada mundial que tendrá esta vez una atípica celebración, principalmente en redes y on line. Cada museo en esta provincia participará con sus obras de patrimonio. La Red de Museos instó a visibilizar y a interactuar con las propuestas de cada una de las instituciones. A las 18 disertará Gabriel Miremont en la cuenta de Instagram de la Casa Museo de la Ciudad. En otra cuenta, a la misma hora lo hará el Carlos PIñero, del Ente Cultural.